jueves, 31 de diciembre de 2009

"Los más fuertes han perecido en la demanda: se hace primero una pequeña concesión, luego dos, luego veinte. Durante largo tiempo uno se hace ilusiones con respecto a su moralidad; luego ya no le importa, y luego se vuelve un imbécil..."
Gustave Flaubert

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Te dí raíces.
Vos reclamabas sólo alas...

Nota para considerar: además del brevísimo texto,
la foto también cuenta.

viernes, 22 de mayo de 2009

Hombres que sin querer (¿queriendo?) espantan a las mujeres...

Existen infinitas posibilidades de comunicación entre los seres ubicados del lado hombre y los ubicados del lado mujer.

Lo femenino ha sido y sigue siendo la gran pregunta del psicoanálisis, y detrás de él hay una legión masculina que tampoco parece conocer nuestras "intrincadas" necesidades...

Del hombre se dice que es simple, práctico, "básico" (dicho ésto sin desdén). Y siempre las mujeres quedamos del lado de las "compliquetis", inentendibles, blá, blá, blá.

Veamos:

1) Cuando llegamos a su vida (la de él), es OBVIO que ya había otra mujer: la madre. No queremos usurpar ese lugar! Es cuestión de lógica simple. Hay, en principio, dos razones básicas: si elegimos tener hijos, pues ya los tenemos; si elegimos no tenerlos, es porque no queremos. Así que tooooodo ese mambo que se arman es de ellos, no nuestro!!!

2) Si nos conocieron mimosas, en unos meses terminamos siendo pegajosas. A la inversa, si nos encontraron distantes (y por tanto, difíciles-aspecto que les en-can-ta!-) somos insensibles!!!

3) No nos quieren "mantenidas". Todo o.k. Es más, no queremos serlo! Pero cuando la luchamos para hacernos un lugar, y esto a fuerza de convertirnos en "la mujer pulpo" (léase: gym, hogar, trabajo, familia, amigos), somos demasiado autosuficientes!!! Chicos...¿quién los entiende????

4) Como a ellos no les gusta que le vendan "gato por liebre" (afuera los push up, las extensiones, o prótesis no declaradas al ingresar), a nosotras tampoco nos gusta que al principio, una llamada sea un mimo, y un tiempo después se tranforma en romperle las pelotas. ¿Clarito?
5) De aquellos que se quejan porque no contestamos una, dos... (si son más, dejan de llamar)...
ahí va el rebote: nosotras también podemos estar ocupadas, no escuchar el teléfono y no por eso estamos distantes... Pero, ¿qué pasa cuando a ellos: a) se les terminó la batería; b) no tienen señal; c) se quedaron dormidos; d) se les hizo tarde y no quisieron molestarnos "a esa hora"....?
6) Si en algún momento sugerimos algún cambio en el vestuario, es simple y sencillamente porque lo que llevan puesto es un desastre calamitosooooooooo!!! Acepten y sumen, en lugar de quejarse tanto.
7) Si bien hay mujeres que no aceptan ni un partido de fútbol... Bué! Pero de éso a que el "domingo futbolero" sea una obligación a compartir, hay una brecha... ¿Quieren domingos a puro
fútbol? Yeah! Oh yeah! El lema es "vivir y dejar vivir", así que nosotras partimos con la música a otra parte (shopping, amigas, bici, revistas en silencio....) ¿Ven que no era tan difícil?
Ahora, la pregunta del millón es: ¿quién es quién?
N. de la R.: inspirado en:
FOTO: "Dos mujeres corriendo en la playa" (homenaje a Picasso)

sábado, 21 de marzo de 2009

JUDITH

Toda la noche, el pesado cuerpo de Holofernes resopló sobre ella.
Después, tal vez con la luz indistinta del alba, el rápido viaje del filo mortal, la decapitación certera. Se supondría tensa o demacrada, pálida o enferma. Pero no. Está allí, bellísima, tal vez un poco loca, los rasgos voluptosos, la boca entreabierta, y la mano derecha delicadamente puesta sobre la cabeza muerta de él. Todavía lo acaricia, ay! Porque este fornicador bestial, este lover man que no tembló un ápice cuando ella le ofreció la tibia medusa de su pubis, este hombre pudo con su goce. Pero valía la pena, ¿verdad Holofernes? Porque no hubieras retenido a una mujer si no la hubieras creído capaz, llegado el caso, de utilizar el puñal... El común de los mortales se satisface con unas pocas mujeres. El donjuanismo de Klimt, su estesia, su galería de mujeres, su colección, capta a las mujeres en sus distintos rasgos: ora asesina, ora pendeja, ora perdida o dormida. Es un voyeur de lo femenino, cerca de la locura... Klimt, fascinado por las cabezas de sus innumerables mujeres, era monótono.