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viernes, 11 de julio de 2008

dignidad

Según el diccionario, (primer amigo al que recurro cuando una realidad supera mi capacidad de pensar...): Dignidad significa "calidad de digno". Deriva del adjetivo latino dignus,se traduce por "valioso"; es el sentimiento que nos hace sentir valiosos, sin importar nuestra vida material o social. La dignidad se basa en el reconocimiento de la persona de ser merecedor de respeto, es decir que todos merecemos respeto sin importar como seamos. Al reconocer y tolerar las diferencias de cada persona, para que esta se sienta digna y libre, se afirma la virtud y la propia dignidad del individuo, fundamentado en el respeto a cualquier otro ser. La dignidad es el resultado del buen equilibrio emocional. A su vez, una persona digna puede sentirse orgullosa de las consecuencias de sus actos y de quienes se han visto afectados por ellos. Es el valor intrínseco y supremo que tiene cada ser humano, independientemente de su situación económica, social y cultural, así como de sus creencias o formas de pensar. ... para justificar la esclavitud se decía que el esclavo no era persona humana, sino un objeto, al igual que judios, gitanos y homosexuales durante el nazismo. En la época del colonialismo, se decía lo mismo del indio, que no tenia alma y por lo tanto no poseía dignidad humana. Es constante en la historia de la humanidad, negar la dignidad humana para justificar y justificarse en los atentados contra ella.
Sinceramente, no me pego al diario todos los días, pero hoy, esto me detuvo... http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1029188

jueves, 10 de enero de 2008

"ellos" y "¿nosotros?"

Y sí.
Son ellos.
Los que están ahí.
Dentro de sí mismos.
Tras los muros.
No pudieron resistir el desamor,
la desconfianza,
la traición...
Porque ellos no aprendieron a desconfiar.
No podían transar,
porque las tripas
se les revolvían
dentro.
Querían otro mundo...
No. Otra gente.
No. Otra forma de ser gente,
de decirse,
de amarse,
de contarse...
Y no pudieron resistir
la soledad inmensa
que dejan los contactos fugaces,
las palabras vacías de sentido,
los oídos que no escuchan,
las palabras que no se quieren escuchar.
Y nosotros, los que estamos "de este lado", y lo podemos resistir... o decimos que lo podemos resistir... ¿estamos menos locos? Estamos locos, si. Cuando nos bancamos que mueran personas casi a nuestro lado sin prestar casi la mínima atención. Cuando permitimos los suicidios cotidianos (nuestros y silenciosos) de los que se quedaron sin sueños. Los que se suceden minuto a minuto, alargando los dolores, haciendo pergaminos de las pieles, y del corazón, rocas. Día tras día. Hasta que, agotados, se rinden y ya no sienten más. Cuando no le tememos a esa muerte cotidiana y rutinaria. A la idiotez de la vida pasando entre móviles, semáforos interminables y noches de humo y alcohol... Cuando no discriminams que se destruye más cuando no podemos (o nos olvidamos cómo es) dar, recibir, pedir. Cuando nos queremos salvar solos. Cuando nos habituamos a agredir ("civilizadamente") Y nos agredimos con modelos sin contenido. Cuando soportamos sobremorir a torear cada amanecer. Y así, nos arrojamos al vacío.... Cuando no sabemos encontrarnos en los ojos del otro. Del amor de una mirada tierna. Una caricia dulce, de una espera certera. Hablo del amor al sol y de las manos abiertas, y limpias. ¿Casi maternal? Y a veces tan carnal!!! Hablo del sereno respirar de dos dormires. Del despertar acompañado. De ventilar al sol la tolerancia al no tan semejante. De no dejar escapar día a día las delicias y deberes que nos ofrece el banquete de la vida. Cuando no comprendemos que no se trata de vivir. Sino de habitar poéticamente la existencia. siempre estoy en http://lugaressecretos.blogspot.com

jueves, 6 de septiembre de 2007

Él, no tuvo blog.

Todos los que me leen saben que no es éste un blog político. No estoy cambiando el rumbo. Como dije anoche, la noche antes de abrir la computadora y sentir la generosidad de mis bloggeros amigos, estaba pensando en colgar algo "consonante" con eso mismo que recibí.
El verano pasado ví tres películas acerca de la vida de este ser humano increíble que fue Ernesto "Che" Guevara. Entre ellas, "Diarios de motocicleta", quizás la más conocida... Pero hay otras, tipo documentales, interesantísimas.
En un programa de la T.V. argentina, que capturó mi atención, Mario Pergolini conduce: "El gen argentino".
Se habló de varios personajes, y, entre ellos, del Che.
Supe, mientras lo veía y escuchaba, que iba a escribir sobre eso.
Él, ocupó siempre un espacio en mi vida. En diferentes épocas, y por distintos motivos...Quienes me conocen desde el principio, saben a lo que me refiero.
Pero esta vez, mi mirada, desde el verano, está más lejos de los ideales que Ernesto sostuvo y que yo padecí.
Eduardo Aliverti, un periodista local, lo equiparó a San Martín, otro prócer, que trascendió las fronteras para libertar países vecinos. Pero ni siquiera: San Martín se exilió, muriendo en Boulonge...
Creo que ambos sabían de que la tan ansiada libertad,
no podía plantearse mirando los límites geográficos...
Perón, indiscutible estratega, también dejó el país, para cuando estuvieran dadas las "condiciones objetivas".
El Che, sólo respondía a las "condiciones subjetivas".
Y sí, su "temeridad" pudo responder a su condición de asmático, desde niño, que, conociendo la delgada línea entre la vida y la muerte, la fragilidad de la vida, hizo que buscara un sentido para vivir, y, por ende no tuvo miedo de morir por esa "causa"
Esa pulsión que no cesó y por la cual no se permitió descansar ni desfallecer, lo transformó en el "Cristo rioplatense".
El Che vivo, era molesto. Pero muerto, fue perfecto.
Su coherencia se vislumbra desde ese primer viaje "científico", que le partió la cabeza, habiendo visto tanta miseria y explotación. Le dolió el dolor del otro, más allá del médico. Y no volvió a ser el mismo... No pudo mirar para otro lado, y su ética fué el SER SOLIDARIO, con la realidad ajena.
Vaya mi reverencia para este rosarino, que se merece el mejor reconocimiento de toda la humanidad.
Pero también no es menor
un detalle que deberíamos tener en cuenta:
el Che nos sigue interpelado con sus ojos abiertos.
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