Obviamente, se necesita coraje, pasión, conviccion,
determinación.
No es para cualquiera.
No sé "vegetar", hacer "como si", o vivir con la careta puesta.
Sí, la piel se curte de tanto sol y tanto viento en la cara.
El cajón casi nunca está "impecablemente" ordenado...
El corazón, se siente como el galope de mil caballos.
Las piernas tiemblan.
Mientras la cabeza resetea toda la información.
Hay un alboroto de fluídos en la sangre,
y algunas lunas son interminables...
Algunos días se vuelven insoportables.
Cuando aparece una nueva verdad,
"no basta con conocerla,
y darle a ella su lugar,
ella merece que nos tomemos la molestia
de buscar nuestro lugar en ella"
Hay que tomar partido, con el alma, con el corazón y el pensamiento.
El desasosiego se hace presente,
la angustia clama por alguna presencia imposible...
La soledad, con todo su peso
arremete en nuestra vida.
Y el espacio cobra peso.
Tomar el riesgo es una decisión.
Una decisión que nos deja fuera o dentro del vivir.
Hay días en que haber elegido este camino
no es fácil.
Y, llegado a este punto, no hay excusas.
Porque no es lo mismo.