Yo creía que, a esta altura, la vida iba a ser más fácil.
Evidentemente padecía de la imbecilidad del género.
(Esa infecto-contagiosa enfermedad que ataca a los bípedos con lóbulo frontal.)
También, haciendo honor a la verdad,
en algún lugar de mi ser,resistía la sospecha
de que eso nunca sucedería.
Y no. Mientras yo siga siendo la que soy,
ésa de la que pregono estar orgullosa de ser,
ésa que vomita sus no tan "románticas sentencias",
y siga insistiendo en creer que palabras tales
como honestidad, dignidad, solidaridad, sinceridad, valor,
no son "sólo" palabras...
En realidad, va a ser muy difícil que sea fácil.
