jueves, 24 de mayo de 2007

"PASAPORTE/S"

"un diagnóstico es, a veces, casi como un pasaporte"... pensé un día (y no me refiería sólo a los clínicos, sino también a los que nosotros mismos nos elaboramos). Nos puede servir para trangredir, pasar la "frontera", justificar. A veces, al revés, para justificarnos tras la transgresión. No ayuda a comprender las cosas que hicimos, nuestros actos, heroicos o miserables... No lo evocamos cuando logramos algo productivo... En general, lo usamos cuando queremos "pasar algún límite" no permitido por otros, o nosotros mismos. Los pasaportes "encasillan": soy loco, soy gordo, soy... Pero, y nosotros mismos, qué? Será que nos queremos hacer a un lado cuando se trata de hacernos responsables, humanos con algún grado de madurez? Los pasaportes también nos "amparan" en una infancia interminable... donde son los otros quienes se hacen cargo de nosotros y en ese "cobijo" del pasaporte, perdemos la dignidad de poder ser. De quienes somos y quiénes queremos ser, aunque a veces no nos animemos. Los pasaportes, ésos, que nos protegen de darle lucha a quienes somos y dónde queremos estar, son los que nos dejan cobardes, escondiendo nuestros miedos, nuestras miserias, nuestro desconocimiento de dónde estamos parados en este mundo. Basta de usar y abusar de esos pasaportes-"diagnósticos" en nuestra vida. Usemos otros pasaportes: y ojalá que nos lleven a una vida bien merecida. Barajemos, y demos de nuevo.

"quizás -y sólo quizás-" (año 89)

Quizás te pierdas entre todos mis laberintos... Vivo construyendo muros y más muros todos los días. Porque me encontraste con demasiadas batallas y no puedo, por momentos, gozarte, todavía. Quizás nunca comprendas del todo mis palabras... Siento que están violadas de sentido porque se gastaron en ilusiones que no fueron... y no puedo, por momentos decirte, todavía. Quizás nunca conozcas todos mis secretos... Porque guardo esos recuerdos en un abismo inexpugnable, que sólo se quiebra con tu sonrisa. Quizás nunca me desnudes totalmente. Aunque puedas desgarrarme en cada abrazo, o en una mirada, y convertirme en un pedazo de tu corazón. Quizá nunca averigües qué hay detrás de mis silencios... Es que están colmados de memoria, y necesitan de su espacio, para no morirse en mí. PD. Y aún así tu presencia me conmueve, Tu mirada me desata Y puedo comulgar con mis raíces. Hasta tu dulzura... que me muestra lo sublime de un amanecer