lunes, 24 de noviembre de 2008

"El reloj de arena" (carta de un león a otro)

No he llegado aún de un viaje, y ya he comenzado otro. Esta vez no requieren de mi visa y mis papeles. Pero yo he viajado. Si. Claro que viajé! Alguien me transportó a mundos sin tanto traqueteo como en este viaje. Mundos no del todo desconocidos para mí, pero sí que nos paseamos por esas parcelas de la vida, al decir de Benedetti: las suyas, las mías, las que sin querer hemos compartido, más allá del tiempo y ciertas distancias. Sin oficinas, ni permisos. Sin detectores de metales, y esperas insoportables. He viajado sin más equipaje que mi propia vida, mis palabras, mis oídos, mi corazón. Bueno, que al final no son poca cosa! Pero mucho más "liviano"que una valija, y mucho más repleto de lo que una de ellas es capaz. No he estado sola en ese viaje. Ha habido un "compañero-guía". He sido por momentos, también, la guía de mi compañero..."