Sabido es que la escuela filosófica del cinismo plantea que la felicidad completa sólo puede completarse persiguiendo un ideal de autosuficiencia. Los ascéticos, por su parte, se comprometían en el logro de una vida de abstinencia como liberación.
Diógenes, como el chavo, se metía en su "barril", en su intento por restarse del "mundo"...
Estas concepciones, muy antiguas, tienen su deriva en la llamada "modernidad".
Ambas, llevan en sí mismas, como emboscada, la falta de coraje para enfrentarse con la violencia del deseo, la fuerza de la vida. E implican una renuncia a la apuesta por el otro.
Me pregunto, día tras día, cuántas veces somos, pensamos, actuamos de esa manera. Con la cobardía de no apostar a nuestro deseo, desdeñando al otro como necesario en nuestras vidas, (recuerdo el post de Laluz "Islas"...)
Qué manera más peligrosa, más mortífera de enfrentar la vida!!!
No digo que el cinismo sea "bueno" o "malo" en´sí, digo que hay dosis necesarias, hay lados hasta no negativos, y esto merecería un más profundo análisis...
Sólo me pregunto hasta cuándo vamos a mirar para otro lado, cuando se trata de responsabilizarnos con las elecciones que hacemos para llevar nuestra vida a un puerto deseado, que nuestro deber es hacernos cargo de que cada elección u omisión responden a nuestra ética...
Quedarnos a la vera del camino, viendo cómo "otros", los valientes, eligen un trayecto, con las vicisitudes propias y los posibles errores que conlleva...