Agosto 24. 1999
(recién entonces tuve coraje para escribir esto)
fue una distancia terrible. desgarradora y cruel.
pero lo peor de todo, y después de todo, fue que “ella” nunca volvió.
ni después de los trece años que habían pasado....no. no era la misma.
volvió su cuerpo,
pero en sus ojos, no encontré su alma.
había visto demasiados lutos, demasiadas balas...
volvió su voz,
pero hablando palabras incomprensibles y que no me salvaban del naufragio...
era la voz que había alzado
para defender a su pueblo.
volvieron, sí, sus manos. ya no tenían su tibieza.
por ellas pasaron mil fusiles, fríos, que tenían sólo el calor de sus sueños enamorados.
todos esos años, llenos de días, horas y segundos,
llenos de preguntas ahogadas en la sin respuesta para mí,
habían sido guerras, rejas, fugas para ella...
Mirta se desvaneció en el aire.
y yo no tenía más de ocho años.
era una Mirta-Sol, la que se fue de mi vida,
y de la de todos.
y “ella” nunca más regresó.
tal vez por eso sea que me cuestan tanto
las despedidas, las pérdidas,
las ausencias vivas.
hay un detalle.
yo tampoco pude volver a
ser la misma.
un lugar al que, después de un día agitado, regreso... para encontrarme conmigo y con ustedes...
domingo, 3 de junio de 2007
"mirta, (¿)de regreso(?)"
Agosto 24. 1999
(recién entonces tuve coraje para escribir esto)
fue una distancia terrible. desgarradora y cruel.
pero lo peor de todo, y después de todo, fue que “ella” nunca volvió.
ni después de los trece años que habían pasado....no. no era la misma.
volvió su cuerpo,
pero en sus ojos, no encontré su alma.
había visto demasiados lutos, demasiadas balas...
volvió su voz,
pero hablando palabras incomprensibles y que no me salvaban del naufragio...
era la voz que había alzado
para defender a su pueblo.
volvieron, sí, sus manos. ya no tenían su tibieza.
por ellas pasaron mil fusiles, fríos, que tenían sólo el calor de sus sueños enamorados.
todos esos años, llenos de días, horas y segundos,
llenos de preguntas ahogadas en la sin respuesta para mí,
habían sido guerras, rejas, fugas para ella...
Mirta se desvaneció en el aire.
y yo no tenía más de ocho años.
era una Mirta-Sol, la que se fue de mi vida,
y de la de todos.
y “ella” nunca más regresó.
tal vez por eso sea que me cuestan tanto
las despedidas, las pérdidas,
las ausencias vivas.
hay un detalle.
yo tampoco pude volver a
ser la misma.
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8 comentarios:
habrá que aceptarte aunque seas otra
amor
AMOR: Ni idea tengo como has llegado a mi blog, tan incipiente como tímido.. De todas maneras, siempre es un placer saber que alguien te ha leído, y comentado.
Me acercaré a tu espacio.
Gracias
"Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos"
Un abrazo
LETRAS: La vida nos reserva esa "hijaputez": esa misma historia que nos permite crecer, nos va quitando "inocencias" (palabra en la que ya no creo con fervor)...
Pero tampoco me gusta la frase "una de cal...".
Un saludo para vos
LETRAS: me olvidaba... son como los relojes derretidos del maestro Salvador!!!!
lo estaba decodificando, pero en lo que posteastes hoy lo entendí.
la melancolia, la tristeza? están conmigo, siempre.
te han pasado cosas duras, pero por lo visto, salís adelante.
y verlo al che en la Plaza de la Revolución me mató, con ganas de volver en este momento, imposibles.
pero se que voy a morir en Cuba, cuando llegue el momento.
abracio forte
CHE
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