...el tiempo,
a veces,
se nos va escurriendo,
como estos relojes magistrales
de Dalí...
Y junto con el tiempo
a veces,
se derriten nuestros sueños,
y nuestros desvelos.
Él sí que no se detiene
ante nada, ni nadie.
Inexorable.
Algunas veces,
como en la pintura,
se nos vuelve
pegajoso
(cuando las esperas,
o las esperanzas,
se nos hacen eternas)
Lo sentimos viscoso.
E insoportable.
Otras, es tan veloz
como la intensidad
del momento más sublime.
El reloj vuelve atrás
cuando una canción
nos recuerda el pasado,
ése que nos olvidamos.
Es tramposo.
Puede volver
adonde se le antoje...
y hacernos tambalear...
o volver a soñar.
Pero él es el eterno,
Nosotros? No.un lugar al que, después de un día agitado, regreso... para encontrarme conmigo y con ustedes...
miércoles, 30 de mayo de 2007
relojes
...el tiempo,
a veces,
se nos va escurriendo,
como estos relojes magistrales
de Dalí...
Y junto con el tiempo
a veces,
se derriten nuestros sueños,
y nuestros desvelos.
Él sí que no se detiene
ante nada, ni nadie.
Inexorable.
Algunas veces,
como en la pintura,
se nos vuelve
pegajoso
(cuando las esperas,
o las esperanzas,
se nos hacen eternas)
Lo sentimos viscoso.
E insoportable.
Otras, es tan veloz
como la intensidad
del momento más sublime.
El reloj vuelve atrás
cuando una canción
nos recuerda el pasado,
ése que nos olvidamos.
Es tramposo.
Puede volver
adonde se le antoje...
y hacernos tambalear...
o volver a soñar.
Pero él es el eterno,
Nosotros? No.
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