miércoles, 30 de mayo de 2007

relojes

...el tiempo, a veces, se nos va escurriendo, como estos relojes magistrales de Dalí... Y junto con el tiempo a veces, se derriten nuestros sueños, y nuestros desvelos. Él sí que no se detiene ante nada, ni nadie. Inexorable. Algunas veces, como en la pintura, se nos vuelve pegajoso (cuando las esperas, o las esperanzas, se nos hacen eternas) Lo sentimos viscoso. E insoportable. Otras, es tan veloz como la intensidad del momento más sublime. El reloj vuelve atrás cuando una canción nos recuerda el pasado, ése que nos olvidamos. Es tramposo. Puede volver adonde se le antoje... y hacernos tambalear... o volver a soñar. Pero él es el eterno, Nosotros? No.

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